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La conversación generó las propuestas principales siguientes, que el grupo propone para una consideración más amplia, para debates futuros y para la acción. Las ideas relativas a la democracia global desarrolladas a partir de estas premisas podrían hacer contribuciones de largo alcance a la necesaria democratización de la globalización contemporánea.
En el mundo cada vez más global de hoy, ciertas decisiones políticas tienen que ser globales. Para que estas acciones sean legítimas y efectivas, es importante que todos los interesados participen en, y controlen este proceso.
En la actualidad, las formas predominantes de la globalización están severamente no democráticas. ‘El gobierno por el pueblo y para el pueblo’ está en una posición muy débil en relación a las compañías globales, las comunicaciones globales, la ecología global, la finanza global, la salud global, el conocimiento global y la migración global.
La historia de la construcción de la democracia global acaba de empezar, y conceptualizar la noción es una parte clave de la iniciativa.
Resulta dudoso pensar que las ideas de la democracia heredadas de los contextos de los estados-nación puedan proporcionar una base suficiente para las concepciones de la democracia global. Hasta cierto punto (quizás de gran alcance), conceptualizar la democracia global requiere una imaginación expandida, otro idioma y nuevos modos de conocimiento.
El ejercicio de conceptualizar la democracia global tiene que ser conectado con, y práctico para las vidas concretas, las instituciones, los instrumentos, las políticas y las luchas. Una preocupación excesiva con abstracciones puede desconectarse de los problemas concretos, y debilitar las capacidades de movilizar a la gente. El problema de la conceptualización de la democracia global tiene que mantenerse directamente conectado a los procesos dirigidos a lograrla.
Es importante preguntar siempre quién define la democracia global y con qué propósito. Las definiciones siempre provienen de alguna parte y promueven algunos intereses.
La democracia como valor clave de una Buena sociedad está profundamente interconectada con otros valores como la justicia, la libertad, la paz, la diversidad, el desarrollo humano, y la sostenibilidad ecológica. Sin embargo, se adoptan perspectivas distintas sobre los vínculos precisos entre, y las prioridades relativas de la democracia y de los otros valores.
La democracia se extiende mucho más allá de las disposiciones institucionales como las elecciones, los parlamentos y las constituciones. Holísticamente, la democracia es también una cultura política, una economía política, una ecología política y una psicología política.
Un consenso universal sobre las concepciones de la democracia global no es accesible ni deseable. Los principios, las instituciones y las prácticas de la democracia global no pueden evitar ser debatidas, a veces profundamente. Esto no conlleva un problema en la medida en que los diálogos desde las diversidades – incluso sus tensiones concomitantes – son necesarios para que cualquier democracia sea real. Sin embargo, la diversidad tiene que ser constituida como base de la solidaridad en vez de la fragmentación, para fomentar la armonía en medio de las contradicciones. Además, la ‘diferencia´ no puede constituirse como una racionalización de prácticas que violan la dignidad humana, el potencial humano, la solidaridad humana y la supervivencia humana.
Escuchar es clave para la comunicación y la negociación de las diversidades alrededor de la democracia global. Esto significa escuchar realmente, especialmente en relaciones de desigualdad. La escucha inter-cultural con cortesía mutua, respeto, reciprocidad y cuidado constituye una habilidad vital en la democracia global, tan importante como la habilidad de utilizar instrumentos legales e institucionales.
La democracia global requiere incorporar e incluir a muchas personas: no solamente naciones, sino también comunidades basadas en una clase, una discapacidad, una etnicidad, un género, una generación y una sexualidad comunes.
La injusticia de género ha socavado todas las democracias nacionales. Se tiene que agarrar la democracia global como una oportunidad para trabajar hacia la equidad de género a todos los niveles.
La juventud, mediante sus ideas retadoras, sus prácticas innovadoras y sus movimientos dinámicos facilita una fuerza de liderazgo en la construcción de la democracia global.
La democracia global tiene que incorporar e interconectarse con la democracia en las esferas del hogar, local, nacional, regional y global. La democracia en los ámbitos globales no puede lograrse sin una realización simultánea y complementaria de la democracia a otras escalas.
El lugar de las instituciones globales de gobernanza existentes en la construcción de la democracia global es y seguirá siendo disputada. Los reformistas consideran que estos instrumentos se pueden abrir a una reparación democrática substancial. Los críticos más radicales las consideran como incorregibles.
Conectar las reflexiones sobre la conceptualización de la democracia global con la expansión de los recursos para avanzar en las prácticas de la democracia global es vital. Particularmente, es necesaria más atención para acelerar el aprendizaje de la ciudadanía para la democracia global.
Conceptualizar la democracia global no es un ejercicio con un fin. Las reflexiones siempre evolucionan históricamente mediante exploraciones y luchas.