Universidad de El Cairo
¿En qué consiste la democracia global desde el punto de vista del mundo islámico? En los últimos tiempos, una llamada crítica postcolonial se ha desarrollado para desafiar la antigua dominación del pensamiento occidental en el conocimiento sobre la política mundial. Es importante disputar los supuestos de que se puede entender la democracia global en términos completamente seculares. Al contrario, la religión y más generalmente la cultura, posibilitan discernimientos claves de los conceptos y de las prácticas de la democracia en los asuntos globales.
Durante mucho tiempo, el estudio de las Relaciones Internacionales (RI) ignoraba cuestiones relacionadas con los valores, la religión y la cultura. Mientras tanto, el campo de la Teoría Política era propenso a mirar las cuestiones de democracia solamente dentro del marco del Estado nación territorial. La globalización contemporánea ha servido para trastocar esta situación. Las RI se han abierto más a las preocupaciones normativas y la Teoría Política se ha abierto a preocupaciones globales. Por lo tanto, hoy es posible estudiar el tema de la democracia global en mayor grado y hacer valer los enfoques culturales, religiosos y civilizacionales.
Este retorno de las dimensiones de valores es especialmente bienvenido por los estudiosos islámicos de la política mundial. Marginadas en los estudios ‘científicos’ de las RI, las voces musulmanas pueden entrar en los debates normativos y filosóficos con seguridad. En lugar de solamente reaccionar a las teorías y políticas establecidas por el Occidente, los pensadores musulmanes – junto con otros críticos de la modernidad y de la hegemonía académica occidental – ya pueden participar activamente en la determinación de la agenda y en la definición de los conceptos.
Es necesaria la reconceptualización de la democracia global más allá de las nociones occidentales. Si la democracia global va a ser realmente global, la formación de un mapa teórico no puede limitarse a la literatura occidental y a las experiencias occidentales. De lo contrario existe una hegemonía unilateral, lo que en sí mismo es altamente no-democrático. La construcción de un concepto de democracia global tiene, consecuentemente, que incluir el otro no-occidental, incluyendo al pensamiento musulmán.
El Islam ofrece un posible marco alternativo de referencia que considera la democracia global desde un ángulo diferente. Se tiene que enfatizar que el Islam y la democracia no entran en contradicción. Al contrario, el Islam tiene una rica tradición de pensamiento sobre la democracia, aunque incorpora varias escuelas de pensamiento. Por lo tanto, no existe una única idea islámica de la democracia tal como no hay un enfoque occidental único. Adicionalmente, la erudición islámica ha abordado las dimensiones y contextos internacionales de la democracia desde hace mucho tiempo. Así pues el problema no es que el Islam no tenga ideas para contribuir a los debates sobre la democracia global, sino que estas nociones aún no se han extendido más allá de los confines de los estudios islámicos para llegar a la investigación social más amplia.
Un paradigma islámico de la democracia global podría resaltar seis puntos principales. En primer lugar, la religión islámica ofrece una explicación de la condición humana que puede sustentar un compromiso por la democracia global. El Islam postula que las personas en todo el mundo comparten posibilidades comunes y los retos de su condición humana, una experiencia compartida que establece las fundaciones de un demos global.
En segundo lugar, la noción islámica de al-‘Umma (la comunidad de la fe) ofrece una alternativa no-territorial al Estado nación como la base de la identidad colectiva y solidaridad en la política global. El concepto de Umma remarca el principio que ‘el pueblo’ en una democracia no tiene que ser confinado a un país específico. Los miembros de un demos pueden – tal como en el caso de la comunidad musulmana – esparcirse por todo el planeta.
En tercer lugar, el Islam enfatiza efectivamente la noción de una comunidad global de la humanidad, independientemente de la fe. La idea de Umma podría, en base a una lectura particular del Qur’an (el libro sagrado del Islam) y la Sunnah (las palabras y los hechos del Profeta Muhammad) ampliarse para abarcar una unidad de la humanidad.
Cuarto, el Islam contribuye a concepciones de la democracia global con su reconocimiento de y respeto por la diversidad en esta comunidad global. El Islam considera la diversidad humana como un resultado de la sabiduría divina. La democracia global tiene la tarea de facilitar un marco de gobernanza para la coexistencia pacífica de la diferencia.
Quinto, el Islam enfatiza la interconexión entre la democracia global y la justicia global. La ética islámica postula que sólo las personas que son capaces de ocasionar cambio positivo hacia la justicia social tienen el derecho al poder en los asuntos globales. La coexistencia pacífica de la diferencia no es sostenible en una situación de desigualdades globales intolerables.
Sexto, en el caso de que el poder no-democrático global trabaje en contra de la justicia global, el Islam prescribe la resistencia por Jihad (‘lucha’). Esta lucha puede tomar una gama amplia de formas, pacificas así como basadas en la fuerza. Un debate mayor entre los musulmanes en las luchas contemporáneas por la democracia global se enfoca en como mejor emprender el jihad en la defensa de los derechos humanos y la auto-determinación, particularmente cuando las fuerzas anti-democráticas poderosas están tan dispuestas a usar la coerción violenta respaldada por el hablar de ‘conflicto de civilizaciones’.
En resumen y por tanto, el Islam puede contribuir a las concepciones de la democracia global con su enfoque sobre la condición humana, sus ideas de comunidad no-territorial, sus esfuerzos por la armonía intercultural, su insistencia en la justicia social y su reconocimiento de la necesidad de la lucha por conseguir una democracia global justa. Estas ideas pueden combinarse con otras visiones desde el Sur global para ofrecer concepciones de la democracia global más amplias y ricas que las que proporciona el pensamiento político occidental por sí solo.