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Asia del Este

Democracia Global Cooperativa-Armoniosa desde la Perspectiva de la Cultura China

Xu Jiajun, Ma Ben and Peng Zongchao

Universidad de Tsinghua, Beijing

 

La democracia global puede ser conceptualizada alrededor del pensamiento chino tradicional de Minben (‘gobernanza orientada hacia el pueblo’, o ‘gobernanza para el pueblo’) y Hehe (‘pensamientos cooperativos-armoniosos’). El Minben resalta la justicia distributiva que debería de situarse en el centro de la democracia global. La globalización no debería servir únicamente los intereses de unas pocas élites o países ricos, sino beneficiar también a los grupos marginados. El Hehe proporciona una base para abordar la diversidad en la era de la globalización. Sus premisas centrales incluyen: (a) que el respeto por la diversidad es un prerrequisito de la coexistencia; (b) que la diversidad no necesariamente genera conflictos; y (c) que un proceso constante de construcción mutual entre las partes interesadas claves transformará los conflictos potenciales en armonía, en la que los actores diferentes (gubernamentales como no-gubernamentales) encontraran puntos en común para complementarse mutualmente.

Desde esta perspectiva conceptual, proponemos que la democracia global puede dictarse concretamente mediante un proceso pragmático de innovación institucional que implica los esfuerzos cooperativos de todas las partes interesadas en una sociedad global que busca el desarrollo humano equitativo y sostenible. Así pues, el marco que se propone se basa en tres pilares principales. Normativamente, las partes interesadas en la sociedad global se tratan mutuamente como ‘diferentes pero armoniosas’. A nivel procesal, las partes interesadas se involucran en un proceso constante de mecanismos institucionales nuevos y en evolución para su cooperación. Substancialmente, esta cooperación se orienta hacia una aspiración común de desarrollo humano equitativo y sostenible.

Este enfoque, desarrollado a partir de las tradiciones chinas, difiere en importantes aspectos de las ideas convencionales prevalecientes de democracia global. La visión hegemónica del cosmopolitanismo, de moda especialmente en el Occidente, piensa la democracia global en términos de (a) normativamente, un conjunto de principios universales claros y convincentes; (b) procesalmente, un conjunto fijo de instituciones políticas; y (c) substancialmente, las consecuencias prácticas inevitablemente positivas de estas normas y procedimientos. Con su premisa de universalismo, el cosmopolitanismo predominante ha destacado las posibilidades de instituciones democráticas alternativas e ignora la necesidad de un dialogo intercultural.

Con el propósito de evitar este escollo, las personas deberían de separarse de sus supuestos iniciales normativos y procesales (que son inevitablemente restringidos por sus propios prejuicios culturales y empíricos) y abrir sus mentes al aprendizaje intercultural. De esta manera, una prescripción hegemónica de la democracia global desde el Occidente puede ceder el paso a una investigación intercultural continua de las formas potenciales de la democracia global para las soluciones efectivas de los retos globales existentes y emergentes.

Nuestra propuesta de definición de la democracia global busca superar estas limitaciones. Por el lado normativo, enfatiza la importancia del intercambio intercultural, en lugar de dar por supuesto la validez de un principio democrático preordinado, occidental o de otra forma. Tal dialogo podría revelar, por ejemplo, que ni la ‘democracia liberal’ ni la ‘democracia autoritaria’ merece prioridad sobre la otra, porque ambas fallan en resolver la tensión entre la libertad individual y los intereses colectivos. La deliberación intercultural recuerda a cada parte ser auto-reflexivo sobre sus propios valores para evitar una defensa de los mismos como estándares y aspiraciones universales.

Por el lado institucional, el concepto de democracia global desarrollado aquí enfatiza la necesidad de innovaciones institucionales y se niega a aceptar la legitimidad de cualquier configuración fija, incluso las que hoy en día han sido heredada de tiempos anteriores. Confrontados los nuevos problemas sin precedente en la era de la globalización, es de suma importancia realzar las renovaciones institucionales. En particular, es importante alejarnos de un pensamiento de suma cero sobre los ‘intereses nacionales’ y dirigirnos hacia un enfoque sobre la provisión de bienes públicos globales y desplazarnos desde las instituciones centradas en el Estado hacia configuraciones de múltiples partes interesadas. Una reorientación de este tipo podría incitar una reconstrucción significativa de las instituciones de gobernanza global existentes y la creación de nuevas agencias globales para ámbitos de políticas anteriormente ignoradas.

Por el lado substantivo, la piedra de toque de la democracia global podría ser cómo la globalización puede producir un desarrollo equitativo y sostenible. Para ser más especifico, la globalización no debería solamente atender las necesidades de intereses particulares, sino también beneficiar a los pobres; la globalización debería ir más allá de las ganancias a corto plazo para lograr la prosperidad a largo plazo. Hay que reconocer que la noción de desarrollo es abierta a interpretaciones diversas y posiblemente contradictorias, pero un enfoque más intercultural e institucionalmente innovador puede, en el espíritu del Minben, ayudar a llevar la voz de los desfavorecidos al primer plano.

En nuestro artículo completo, ilustramos los frutos de este enfoque a la democracia global a través de un análisis de la ayuda al desarrollo del banco Mundial en China. En términos normativos, el estudio de caso sugiere que la adherencia al espíritu del Hehe transformó la relación de ayuda entre el Banco Mundial y China desde una, marcada por la desconfianza, hacia otra de confianza, que ayuda a ambas partes a identificar sus ideas, percepciones e intereses diferentes, para finalmente hacer que estas diferencias se complementen mutuamente. Institucionalmente, esta relación de iguales y confianza mutua se ha construido sobre mecanismos cooperativos, como el desarrollo de la confianza, el intercambio de la información y el desarrollo de la capacidad, con el objetivo de lograr desarrollos institucionales flexibles y creativos. Esencialmente, la relación de ayuda democrática entre el Banco Mundial y China ha ayudado a reducir la pobreza y realzar el desarrollo equitativo y sostenible en China.

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