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América del Norte

Enlazando Nuestros Destinos: Imaginarios Democráticos y Espacio Público Global

 

Melissa S. Williams

Universidad de Toronto

  

El desarrollo de un mundo cada vez más global ha estimulado nuevos imaginarios democráticos: ideas diferentes de lo que podría ser la democracia. Sin embargo, estas nuevas concepciones de la política están aún poco desarrolladas. Específicamente, prevalece el desacuerdo sobre la ubicación de las estructuras concretas de gobernanza que podrían volverse más democráticas así como la modalidad de la acción política que se debería de adoptar para realzar la democracia global. Se argumenta aquí que la nueva práctica democrática para una nueva era global se desarrollaría con una combinación de modalidades aplicadas simultáneamente a través de varias escalas de actividad.

La globalización contemporánea ha dado lugar a la emergencia de nuevos imaginarios democráticos. Contrariamente a las concepciones más antiguas de la ciudadanía que definían la construcción de las naciones en todo el mundo en los siglos diecinueve y veinte, estos imaginarios des-territorializados han generado nuevos lenguajes, tal como por ejemplo, la ciudadanía ‘global’, ‘transnacional’, y ‘diaspórica’. Tales ideas expresan nuevas interpretaciones de un destino compartido que puede orientar el compromiso político y generar demandas por la responsabilidad democrática. Sin embargo, queda por aclarar qué tipo de agentes políticos podrían posibilitar estas formas alteradas de comunidad política para generar legitimidad democrática.

Un eje de desacuerdo sobre cómo dar substancia a la democracia global está relacionado con la ubicación de las estructuras de gobernanza que deberían de volverse más responsables y receptivas. Por ejemplo, ¿deberían los esfuerzos por la democracia global concentrarse en las instituciones globales de gobernanza tal como las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial? O ¿deberían las energías políticas en estos tiempos de globalización mantenerse enfocadas en reforzar los procesos democráticos y la protección de los derechos a nivel del Estado nacional y territorialmente delimitado? O ¿debería la política mirar hacia el nivel subnacional y local para la realización de los derechos y de la responsabilidad democrática en los asuntos globales? ¿Cómo se relaciona la construcción de la democracia en uno de estos sitios (global, nacional y local) con la construcción de la democracia a otras escalas de gobernanza? ¿Son complementarios o contradictorios estos procesos?

Un segundo eje de desacuerdo concierne la modalidad de la acción política que producirá los mayores avances de la democracia global. Por ejemplo, algunos activistas persiguen una política oposicional que busca revelar y resistir las concentraciones de poder injustas en las disposiciones existentes de gobernanza. Otros creen en las posibilidades de reforma y se concentran en maximizar el potencial democrático de las instituciones establecidas. Una tercera categoría de activistas consideran que las instituciones existentes son irremediablemente corruptas, basadas en un individualismo de interés propio que es endémico al capitalismo como al Estado liberal. Estas fuerzas transformadoras buscan dictar una política prefigurativa que realiza nuevas formas – o revitaliza formas tradicionales – de comunidad democrática. Tal como las problemáticas de las ubicaciones, surgen preguntas sobre si estas modalidades diferentes de compromiso político son fundamentalmente opuestas o si pueden ser complementarias.

El argumento presentado aquí es que la acción política en la era actual de globalización puede promover la legitimidad democrática trabajando transversalmente a varias escalas y utilizando una combinación de modalidades. Desde esta perspectiva sobre la democracia global, el Estado sigue siendo clave y sería imprudente que los activistas abandonasen el Estado nacional como enfoque de sus esfuerzos para realzar la responsabilidad democrática. Al mismo tiempo, no existe razón por la que se insista en que el nivel nacional debería de ser el sitio exclusivo del activismo democrático. Efectivamente, las dinámicas que producen el cambio democrático a nivel nacional están frecuentemente entrelazadas con el activismo a escalas global y local. La erudición crítica puede ayudar a revelar en más detalle las relaciones interactivas entre varios sitios y formas de compromiso político, ayudando de este modo a que los activistas elijan estratégicamente donde invertir mejor sus energías para promover la democracia global. .

 

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